Fin de curso
El viernes pasado fue la última clase de natación de Lucca, al menos del curso intensivo. Y la verdad es que no pudo acabar mejor, aunque empezó algo mal: el agua estaba realmente fria. Pero al parecer a mi nene eso no le importó mas que los 5 primeros segundos, después ya estaba felíz, pataleando y posando para la cámara de su padre. Supongo que se estaba luciendo para él, porque cuando lo ve parece que el mundo se le ilumina (cosa que no hace cuando me ve a mi, pero esa es otra historia).
Le dieron un diploma muy guapo y un bolso muy moderno para la pisicina; y es que claro, volveremos a la piscina, pero ya una vez por semana. Y ya no por él, sino por mi que tenía que correr de mi oficina a la piscina como loquita, de ahí subir hasta mi casa (un buen rato andando cada día, que por otro lado mal no me hacía), preparar rápidisimo la papilla de fruta y darsela volando porque el nene moria de hambre. Terminé agotada del cursillo.
Por cierto, ahora me esta costando mas darle le fruta. Pega unos gritos y se enfada un montón, al final se la come, pero pasamos un mal rato. Supongo que no pasa nada si come poquita fruta y seguimos con el biberon. Hoy es domingo y creo que he intentado aprovechar a mi bebé todo el tiempo que he podido, mañana otra vez me quedo sin él aunque no ha sido tan difícil como lo imaginaba. El viernes 23 es fiesta en Barcelona, con lo que estaremos 3 dias completos juntos y eso me encanta.
Ahora a la ducha, que le sigue encantando y a cenar, que tambien adora: creo que la combinación de cereales con leche lo ha enloquecido, se toma el dichoso biberon de 250 o 280ml en cosa de 10 minutos. Y yo a las 10 en la cama porque eso de despertarse antes de las 7 es casi criminal.